Denuncias

Mi dignidad y libertad en peligro

Protegidos en un paraíso fiscal.
Protegidos en un paraíso fiscal.

Buen día compañeros. Me dirijo a todos los que no sois mis amigos, porque los que son mis amigos ya conocen la situación, y es hora de que despertemos todos.
Quería contaros que me están robando, y no dinero precisamente. El dinero es algo que va y viene. Me está robando algo que necesito para vivir, y es la dignidad. Algo que es mio por naturaleza, algo con lo que nací.
Hemos cometido el error entre todos de volver a traer el fascismo a nuestras vidas. Nos gobierna gente que se rie de los pobres, gente que roba lo que es de todos con total impunidad, gente que nos echa encima la policía cuando protestamos.
Debido al intento de robo de mi dignidad mi libertad está en peligro. Quieren que viva con miedo, que no defienda al que está al lado. Quieren que me resigne a pensar que no hay nada que hacer, quieren que me entretenga gritando mientras ellos continúan.
Han convencido a la generación de mis hijos de que no tienen futuro, cuando en realidad son el futuro. Hay jóvenes desanimados, cuando la juventud sana es fuerza y empuje.
Y todo esto nos lo venden como crisis económica, y no es verdad. Puedo no tener dinero, pero tener libertad y alegría para seguir adelante.
La iglesia católica ningunea a los pobres y nos hacen ver que aquí no pasa nada, pero siguen cobrando del Estado y protegiendo a los que nos roban, porque con su no denuncia hacen pasar por bueno lo que no es. Al pueblo pueden engañarlo, pero a su jefe no le van a engañar.
Por todas estas cosas te pido que te despiertes, que dejes actuar a tu inteligencia y no a tus tripas. Hay que hacer mucho más que salir a la calle a dar gritos, gritos que no escuchan. Tenemos que despertar a los vecinos y decirles que no todo es dinero, que la sociedad está en crisis y sólo nosotros podemos salvarla. Tenemos que recuperar la dignidad para que nuestros hijos, quizá no sean ricos, pero respiren hondo y se sientan orgullosos de nosotros, de una generación de mayores que hemos luchado por nuestra libertad.
No nos dejemos engañar si la crisis económica empieza a pasar y no hay tantos recortes. El mayor recorte es ver cómo detienen o apalean a un ciudadano en una manifestación. El mayor recorte es ver a nuestros políticos, acusados de estafa en su mayoría, salir de una iglesia con mantilla negra o dirigirse a una recepción real. Porque es un recorte a mi dignidad y a mi inteligencia. Nacimos libres. Nacimos dignos. Despertemos al vecino.

Yaya Dulce

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