Ven a rodear el congreso, compañer@

Rodea-El-Congreso

El 25 de septiembre de 2012 decenas de miles de ciudadanos rodeamos el Congreso de los Diputados. Lo hicimos de forma pacífica. Pese a las enloquecidas medidas de seguridad y la estrategia de criminalización lanzada desde el Gobierno, los únicos incidentes se produjeron debido a elementos muy aislados o a provocaciones policiales evidentes (¡que soy compañero, coño!). El movimiento dio una auténtica lección política, construyendo una acción con una gran fuerza simbólica que ocupó mucho espacio en la agenda política y mediática. La movilización fue un éxito pese a la polémica, un tanto artificial, que generó.

 

Para la derecha se trataba poco menos que de una acción golpista, dirigida a alterar el funcionamiento de las altas instituciones del Estado. Pero la convocatoria también trajo agrias polémicas con algunos sectores de la izquierda. Nos decían que fomentaba planteamientos antipolíticos o “populistas”, poco menos que se trataba de hacerle el juego a la derecha y que alimentaba el discurso del “que se vayan todos”. A unos les respondió de forma brillante el juez Pedraz, archivando la causa contra ocho de los promotores  de la acción. A los otros les respondió la gente, siendo capaz de construir una movilización de masas, radical, pacífica, desobediente y muy útil para situar en la agenda política la necesidad de un proceso constituyente.

 

Esta tarde volvemos a rodear el Congreso. Esta vez lo haremos para defender la democracia frente a las leyes de excepción. La Ley de Seguridad Ciudadana supone una involución en las garantías democráticas, combinando arbitrariedad con demagogia, instaurando lo que algunos juristas han llamado el “derecho administrativo del enemigo” y atacando especialmente el repertorio en la protesta social de los movimientos. Tenemos que decir bien alto al Gobierno y a los que le mandan que su estrategia represiva va a encontrar una fuerte resistencia en la calle. Ya llevamos más de cinco años de crisis en los que el régimen sólo ha sabido responder a las demandas de la calle cerrándose, empobreciendo al país, destruyendo derechos, recortando libertades y reprimiendo. Se trata por tanto de desobedecer sin miedo, serena y pacíficamente a las leyes injustas. Ya nos decía Marcelino Camacho que “el derecho de huelga se consigue haciendo huelgas; el derecho de reunión, reuniéndose; el derecho de asociación, asociándose; y todos estos atributos de la libertad es únicamente la acción de masas la que puede acabar imponiéndolos”.

 

La “Ley mordaza” y el conjunto de estrategias criminalizadoras que ha puesto el Gobierno encima de la mesa no pretenden sólo aumentar el nivel de represión. También pretenden contentar al electorado más derechista del PP, aparentar orden cuando el país está en el mayor de los desórdenes. Parecer que se manda, mientras se aplican punto por punto los dictados económicos de la Troika, situando ya la legitimidad del Gobierno en unos mercados que “no son gilipollas” y el futuro del país en que “Alemania sepa adónde vamos”. No se les puede reconocer ninguna legitimidad para imponer el orden a unas élites que han llevado al país a una catástrofe económica, social y hasta demográfica.

 

¿Cómo no va a ser legítimo y necesario luchar por recuperar el poder y la política para la gente? Manifestarse ante el Congreso es un acto de normalidad democrática tan elemental como que el pueblo —en el que reside la soberanía— le pide cuentas a al Parlamento, que representa (¿representaba?) a ese pueblo.  No creo que esto sea un acto “antipolítico”, más bien es un acto politizador, una reivindicación explícita de soberanía y democracia, frente a unas élites políticas que han permitido o colaborado con el saqueo del país. Si las oligarquías nacionales y extranjeras nos imponen un futuro antidemocrático de pobreza y dependencia, nuestra tarea es oponerle la posibilidad de un poder constituyente, de devolverle el poder a la gente para construir su futuro colectivamente.

 

Además de protestar contra esta  Ley, el 14D debe servir también para sostener la movilización social, junto con innumerables luchas laborales sectoriales, las mareas y con el horizonte de las Marchas sobre Madrid en marzo. Debemos saber que mantener el ciclo de movilización es una condición necesaria aunque no suficiente para el cambio político. Que estemos en una crisis de régimen no quiere decir que éste se vaya a derrumbar o que no sea capaz de regenerarse. Y eso es lo que nos dicen varias encuestas en los últimos meses: que el bipartidismo está frenando su caída y que las alternativas han dejado de subir.

 

En América Latina, durante los años del shock neoliberal, los regímenes corruptos fueron capaces de resistir muchos años en sus países provocando empobrecimiento, dependencia, inestabilidad y represión. La esperanza apareció con nuevos liderazgos, con amplios movimientos populares capaces de plantar cara y con una voluntad inequívoca de ganar. Ese es nuestro reto, tener la fuerza para  incrementar la movilización en las calles, la inteligencia para construir un imaginario constituyente y la generosidad para articular un amplio movimiento político-electoral para la mayoría social.

 

El sábado 14 nos vemos en las calles. Sin miedo. Nuestra legítima respuesta ante sus leyes injustas.

 

Jorge García Castaño

 

 Publico.es

6 comentarios en «Ven a rodear el congreso, compañer@»

  • el 15 diciembre, 2013 a las 06:34
    Enlace permanente

    La manifestación fue tranquila y festiva. Gracias a cuatro gilipollas, me da igual que sean infiltrados de la policia o no, terminó reventada y con cargas policiales. Y eso no anima a la ciudadanía a unirse y siempre somos los mismos.Mi más absoluta repulsa a los violentos y a la gente que les rodeaba que no los inmovilizó y los entregó a la policia. Eso no es luchar a favor de la democracia sino en contra. No queremos heroes que tengan un minuto de gloria lanzando botellas o quemando contenedores.
    Y por mi parte no pienso ir a pedir la libertad de los detenidos como otras veces. En otras ocasiones el resto de manifestantes ha rodeado y entregado a la policia a los provocadores. Os acordais en Génova con el viejecito cabrón que era un infiltrado? A ver si aprendemos para otra vez y conseguimos que las personas pierdan el miedo y que podamos pedir la dimisión del Gobierno todos a la vez

  • el 16 diciembre, 2013 a las 12:22
    Enlace permanente

    ¿Rodear y entregar a la policía a los «provocadores» No se compañera Dulce, pero a estas alturas de mi vida, me resultaría muy difícil convertirme en colaborador y chivato de la policía, así que nadie cuente conmigo para eso, por otra parte, este yayo piensa que ya va siendo hora de cambiar el chip, puesto que gritar «que no nos representan» y mover las manitas como bobos, solo nos ha llevado a la puta ruina. La estrategia de tirar botellas no se si es la adecuada, pero lo que si tengo por seguro (vistos los resultados) que la que hemos tenido hasta ahora solo ha servido para que se mofen de todos nosotros y se lleven lo poco que iba quedando.

  • el 16 diciembre, 2013 a las 12:49
    Enlace permanente

    Compañero Tranki, parto de la base de que puedo estar absolutamente equivocada.No es la primera vez que se calla a un camorrista en una manifestación, sin ir más lejos el sábado a uno que venía buscando bulla con el tema de la batukada y que así no se hacían las cosas, y que cera al mono….No por colaborar con la policia, sino porque estábamos reunidos para una cosa y no para otra. A lo mejor, como dices tu, lo de mover las manitas está pasado de moda y abría que cambiar de estrategia. Yo, personalmente, no admito ningún tipo de violencia física en mi entorno, pero eso son cosas mías, lo se. Si se me convoca para una acción pacífica, voy a una acción pacífica, sirva o no sirva. Si me convocan para otra cosa, iré o no iré, pero no me sentiré engañada. Que cuatro gilipollas tiren botellas y quemen contenedores en una concentración pacífica es inadmisible. Y los primeros y únicos que no lo deberíamos de consentir somos los demócratas, no la policia.

  • el 16 diciembre, 2013 a las 14:38
    Enlace permanente

    Claro, cada uno es libre de la opción que mas le guste o convenga. De tomar partido o de quedarse en casa con los pies calentitos, en todo eso estoy de acuerdo, pero lo que me rechina mucho es eso de: «hay que rodearlos y entregarlos a la policía. Supongo que esa afirmación ha sido poco meditada.

  • el 16 diciembre, 2013 a las 19:47
    Enlace permanente

    La pérdida de libertades civiles no es una interpretación sino una realidad. Pero también, cada vez se suma más gente por el derecho a la protesta, la toma de espacios públicos y la manifestación pacífica. Al tiempo, cada vez es más común leer declaraciones de la autoridad con ánimo de confrontación contra grupos de ciudadanos, como si el enemigo fuera aquel que pisa la calle.
    Cuando un reducido número de personas cometen actos de violencia, se producen de inmediato narrativas impuestas por la autoridad y por medios de comunicación para que lleguemos a un errado análisis El populismo penal de nuestros gobernantes quiere asociar el ejercicio de protesta y libertades a la comisión de delitos.
    El problema central resulta ser la violencia del Estado, no contra el Estado.
    Se quiere proteger al Estado y no al ciudadano del Estado. El problema real está en la procuración de justicia, es decir, en el poder detener y contener a aquellas personas que sí cometen delitos durante manifestaciones e impartir justicia sin la necesidad de avalar detenciones arbitrarias o acusaciones con testigos falso
    Creo que se está generalizando la práctica democrática de la legítima desobediencia, la nueva realidad de movilización social no violenta.
    Cada vez hay más gente que participa que habla, que expresa su discrepancia con la gestión de la crisis; más gente que protesta, más formas de protestar y que la desobediencia civil une a los individuos y colectiviza la respuesta.
    Lo que hace unos años era del dominio de unos pocos, ahora cada vez está siendo más utilizado e incorporado a la protesta: Cada vez son más los que tienen claro que han de obedecer unas leyes (las leyes Justas) y desobedecer otras,
    Todos tenemos la responsabilidad, no solo legal, sino también moral, de obedecer las leyes justas que se promulguen. Pero, a la inversa, todos tenemos la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas.
    Y debemos traer a otros ciudadanos a la causa de desobediencia civil…ese es el trabajo..que nos debe guiar

  • el 17 diciembre, 2013 a las 12:52
    Enlace permanente

    Casi todas las personas concienciadas que estábamos en la manifestación sabiamos que se iba a organizar despues de un tiempo la que se organizó, y lo sabiamos porque es viejísimo que de lo que se trataba era de desacreditar la acción y para eso nada mejor como se ha demostrado en anteriores ocasiones que infiltrar a los provocadores de turno y montarla.
    Eso favorece y para eso se hace a los que opinan que es mejor prohibir y multar.
    La violencia en este momento se está ejerciendo desde el Estado y como no espabilemos se van a frotar las manos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.