Acatar la desobediencia

May_Jun_11 (46)aJMis padres me enseñaron a obedecer, frases como niño estudia o cómete esas verduras sin dejar nada en el plato, llegaron a ser cotidianas. Era obligatorio no llegar tarde a casa, abrigarte si hacía frío, no fumar en los portales o respetar a nuestros mayores. Evidentemente, con el tiempo te das cuenta de que todo era para convertirte en un hombre o en una mujer de bien, dejémoslo en hacerte persona. Pongo en la conciencia de todos, si se me permite, pensar que estos preceptos fueron necesarios y nos han convertido en los que somos, tanto si nos gustara la ensalada o tuviéramos que recuperar alguna asignatura por imperativo materno o  paterno; con el tiempo he comprendido lo positivo de aquellas normas.

Ahora que peinamos canas y que nos preocupa el futuro de nuestros hijos, tenemos que cumplir lo que dicen nuestros gobernantes, esos que dictan leyes para que cumplamos, nos gusten o no, disposiciones que destrozan todo el estado de nuestro bienestar, que desprecian impunemente los Derechos Sociales, menos el suyo que está asegurado y, por supuesto el de las clases poderosas. Me niego, por tanto a obedecer preceptos que fomenten la desigualdad de los ciudadanos, leyes destinadas a privatizar la Sanidad o la Educación, que bajen el poder adquisitivo de la población, que te desahucien, que te empobrezcan o te retrasen al siglo veinte. Leyes injustas aderezadas con corruptelas varias, disfrazadas de un liberalismo con piel de cordero que esconde una auténtica dictadura, ideológica y de los mercados.

No quiero que me quiten mi libertad de expresión, no deseo que mis familiares, amigos y vecinos sufran esta lacra, proclamo por tanto la legitimidad de desobedecer y rebelarme contra los mandatos injustos, por eso creo que merece la pena luchar, así que nos vemos en la calle.

Joaquín Jiménez Arques. Enero 2014.Yayos_Mad

10 thoughts on “Acatar la desobediencia

  • 25 enero, 2014 en 21:50
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    a mi me ha gustado mucho este enfoque, siempre hay
    alguien que te quiere poner la bota en el cogote. Da lo mismo por la derecha que por la izquierda. Ambas partes se ponen una piel suave, de cordero, pero la intención en la misma. Enhorabuena

  • 26 enero, 2014 en 12:26
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    Yo siempre fuí rebelde, la experiencia me demuestra que casi todo lo prohibido es lo correcto y está rico. Estamos en el umbral de una nueva era y como nos están acorralando no nos queda más remedio que rebelarnos porque una cosa es la verdura y el esfuerzo en el estudio y otra la pérdida de todo lo que con tanto esfuerzo se consiguió despues de ardua lucha. ASÍ PUES DIGAMOS NO, y sigamos rebelándonos contra la injusticia.

  • 26 enero, 2014 en 19:02
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    Me ha gustado mucho tu articulo, con el que estoy totalmente de acuerdo.No es lo mismo la obediencia a alguien que te quiere y se preocupa por tu bienestar.Estos gobernantes lo unico que quieren es arrebatarnos todos los derechos conseguidos con tanto esfuerzo ,por lo tanto no nos queda mas alternativa que rebelarnos y pelear y decir que NO a lainjusticia

  • 26 enero, 2014 en 19:08
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    Me ha gustado y como bien dices, cuándo te imponen acatar una obediencia injusta,es de justicia la desobediencia.Gracias Joaquin.

  • 26 enero, 2014 en 23:13
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    Querido Maestro, me parece que tiene un gran nivel tu articulo y quizá lo que esta pasando, la gran atonía,la falta de vigor que padece el país, tenga que ver con toda aquella educación que nos dieron, sin duda muy valiosa pero que ante las injusticias a que estamos siendo sometidos nos falta dar ese salto que tu bien defines al final de tu escrito cuando proclamas la desobediencia y la rebelión y así confluir con cientos de miles de ciudadanos en la calle por los múltiples motivos que enumeras para que cambiemos de rumbo y salgamos de tanta sumisión. Un abrazo y que los Yay@s luchemos por por ello.

  • 28 enero, 2014 en 14:25
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    Precioso tu articulo “profe” No fui demasiado rebelde, pero había cosas, por las que no podía pasar. Más o menos como ahora.

  • 28 enero, 2014 en 22:31
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    Querido profe, yo tampoco quiero que me quiten mi libertad de expresión, no quiero a esta panda que lo único que sabes hacer es recortar derechos y libertades, y no tengo ni quiero acatar ninguna de sus leyes. Reivindico mi derecho, bueno el derecho de todos nosotros a salir a la calle y a protestar.

    Nuestros padres, con su manera de reñirnos y de querernos hicieron de nosotros personas de bien, que ahora se revelan ante tanto desman.

    Por lo tanto a seguir metiendo bulla, hasta que el cuerpo aguante.

    Un abrazo
    Bueno y aunque no venga a cuento, FELICITARNOS a todos, de momento la SANIDAD sigue siendo “PUBLICA Y GRATUITA”

  • 30 enero, 2014 en 20:59
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    Joaquín, lo primero que he pensado, según leía tu texto, es que mis padres me querían y lo hacían con buena intención. Estas dos premisas se hechan de menos en la acción de los gobernantes; sobre todo porque se sobreentinden en el “contrato” del programa elctoral y,además, porque es lo primero que pregonan desde el balcón cuando son elegidos.
    un abrazo.

  • 2 febrero, 2014 en 20:48
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    Basta ya de estado policial. Las actuaciones de esta tarde en Valladolid superan todo lo imaginable. Una mujer malherida por un UIP descerebrado. Muchas más agresiones a manifestantes pacíficos. Hay que quitar de en medio este gobierno fascista que está llevando al pueblo a la ruina y a urgencias. No se puede tolerar una carga policial más. El policia que agrede, que es un fracaso escolar clarísimo que se gana el pan con lo único que tiene, músculos, no es el verdadero culpable. El culpable es el gobierno que da la orden de ataque.

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