Pensiones Dignas, Una Lucha de Todas
Este sábado 24 de Octubre está convocada nuevamente una manifestación estatal en Madrid en defensa del Sistema Público de Pensiones. Desde hace décadas hay una corriente subterranea, que aflora periódicamente, empeñada en poner en tela de juicio la viabilidad de las pensiones y pronostica una quiebra inminente. No son analistas imparciales ni mucho menos filántropos de las personas mayores, son timadores profesionales que quieren hacer negocio privatizando parte de las pensiones públicas. Hay sobrada experiencia de ello y de las terribles consecuencias. Hablemos con claridad, la sostenibilidad de las pensiones públicas no es un problema de números sino de ideología. La sostenibilidad de las pensiones depende de si optamos por una sociedad solidaria o por una sociedad ultraliberal del «sálvese quien pueda»; de si queremos una vida digna para todas con pensiones públicas y servicios públicos de calidad o queremos una sociedad donde el beneficio y la vida opulenta de unos pocos prime sobre el bienestar de todas, sobre el cuidado de las personas y del planeta. Por ello, esta manifestación nos incumbe a todas. Una sociedad insolidaria es un peligro para la inmensa mayoría, para la infancia, para la juventud, para las personas maduras que pronto serán pensionistas y para las actuales pensionistas. Hemos contribuido a crear esta solidaridad con nuestro trabajo, con impuestos, con luchas en las calles y en las instituciones. Queremos que también la juventud llegue a cobrar una pensión digna. Lucharemos juntas, porque las personas mayores no somos los egoístas «expoliadores» de la juventud que la malicia neoliberal, el egoísmo de algunos influencers o la ignorancia consentida quieren hacernos creer. Los problemas de la juventud están en la precariedad laboral, la especulación de la vivienda, el deterioro de servicios y prestaciones públicas, el crecimiento alarmante de las desigualdades, la concentración del dinero, del poder, de los medios…y, en último término, de la voracidad neoliberal que nos deja a todas sin futuro. Yayoflautas nacimos al calor de las protestas del 15M protagonizadas mayoritariamente por jóvenes, hemos sido siempre aliadas en las distintas luchas porque tenemos un enemigo común y sueños compartidos. ¡No dejaremos que nadie nos enfrente!
Si esta dinámica de concentración de dinero y de poderes es muy preocupante, no lo es menos el acelerado proceso de militarización que nos afecta a todas directamente. Hace más de un año que Mark Rutte, secretario General de la OTAN, fiel servidor del imperio y entusiasta «Señor de la Guerra», nos advirtió de que en España gastamos demasiado en pensiones y sanidad, con más de 4 millones de pensionistas por debajo del salario mínimo interprofesional y unas listas de espera en sanidad insoportables. Ya estamos viendo en Europa y en España protestas contra los recortes sociales que se están imponiendo para financiar la guerra en Ucrania, una guerra que pudieron evitar y parar pero que no quisieron, y para financiar el enorme rearme que aliviará las arcas de los EE.UU y enriquecerá a los empresarios de la guerra. Una aventura que además de empobrecernos nos puede llevar a otra guerra infernal. En defensa propia debemos hacer todo lo posible por parar esta locura.
Curiosamente, quienes pregonan la inviabilidad de las pensiones públicas nunca se han preocupado de si es viable un gasto militar que en España puede alcanzar este año los 80.000 millones de €, y sin pasar por el parlamento. Tampoco se preguntan si es viable y necesaria la financiación de la Iglesia en un estado aconfesional; ni se pone en tela de juicio la viabilidad de la monarquía, con su extensa familia, una decorativa guardia real y otros fastos. Tampoco se cuestiona si es viable mantener un senado, cementerio de elefantes políticos o si no se podría ir recortando privilegios que la clase política se ha dado a sí misma, por mencionar sólo algunos gastos prescindibles. Los agoreros de la insostenibilidad de las pensiones tampoco se han planteado si es sostenible un sistema en el que el 1% más rico posee más recursos que el 50% más pobre. ¿Será que esos agoreros pertenecen al 1% o están a su servicio?
En esta lucha por pensiones dignas no nos podemos olvidar de millones de mujeres que trabajaron toda su vida y que por una desigualdad de género del propio sistema fueron «amas de casa» o trabajadoras precarias y que hoy cobran pensiones de hambre. Como sociedad tenemos una deuda con ellas.
¡Pensiones Dignas! ¡Vida Digna para todas!
