La Navidad, un cuento.

Navidad_un_cuento_02_FPensaba que el espíritu de Scrooge, el personaje dikensiano se había dado una vuelta por Instituto en cuanto notara que en un Centro público, se había puesto un belén. Por lo que contaron los que por allí estuvieron pensé que el alma de Scrooge poseyó a de uno que pasara por el vestíbulo. El caso es que el niño ya no estaba en su cuna, la mula fue cambiada por el camello de un paje de los reyes magos, un cabritillo apareció colgado de la soga del pozo, quizás se suicidara viendo que su pastorcillo estaba tirado en la orilla del río boca abajo, justo al lado de un caganet que simula a Wert con la camiseta verde de la Enseñanza Pública y algún que otro desaguisado más, igual o de menor importancia. ¿Dónde está el niño? Pregunta alguien en la Sala de Profesores, menos mal que no lo oyó ninguna madre, no sabríamos que hubiera pensado. Aunque también estaban buscando a los responsables de semejante gamberrada, lo van a pagar caro, se sabe que han dicho los miembros del equipo directivo, aunque el resto de los profesores ya les advirtieron del riesgo de esta clase de manifestaciones religiosas dentro de un centro público. Claro que al mostrar camisetas verdes corres el riesgo de ser tachado de extremista. Y ahora, aquí se preguntan dónde está el niño que nació en Belén; vaya usted a saber, piensa una profesora que ha sido sancionada por exhibir la camiseta de la Escuela Pública en un examen de nivel, de esos que tan en serio se toman nuestros gobernantes y que les sirve para desprestigiar el trabajo de todos e iniciar así el camino hacia la privatización, perdón, quise decir externalización para no herir la sensibilidad de nuestros gestores. No hizo falta que la profesora se hiciera más la pregunta, los restos de la figurita del niño perdido los encontró ella cuando fue al servicio; estaban al fondo del mingitorio, decapitada. El lio ya estaba armado, pero quedaban pocas horas para las vacaciones, así que a ver quién mete la mano ahí para sacar el cuerpo del delito. Adiós, piensa la profe, agur, bye, carretera y manta para abrazar a la familia que te espera en el pueblo o en la capital, dónde recuerdas tus orígenes por unos días, ves a esos vecinos que envejecen contigo. Comes como una mala bestia, la televisión te recuerda lo mal que lo pasan algunas familias, en tu país en el mundo, es tiempo de solidaridad; te insisten tanto que parecen decirte, eh, pequeño burgués, que estamos en crisis, no te vayan a sentar mal tus pecados de gula, que no te siente mal esa Navidad_un_cuento_01_Fpatita de centollo antes de llevártela a la boca. El caso es que los responsables de este otro desaguisado van camino del Caribe, sin preocupaciones, ya se encargarán de leer lo que escriben sus asesores, de ejecutar recortes y llevar caviar de Beluga a su mesa. Luego el mensaje del rey, como si fuera el título de una película, esperando inútilmente que anuncie un proceso constituyente para iniciar una república, aunque sólo sea la independiente de tu casa. El milagro no se produce, pero eso sí, Raphael nos deleita de manera insistente con su tamborilero.

1 de Enero de 2014.

8 thoughts on “La Navidad, un cuento.

  • 5 enero, 2014 en 00:06
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    Cuando seremos una sociedad que viva cara a la realidad, y nos dejemos, de “tamborilero “. Como puede consentirse que en un Centro Publico también se ínstele un ” belén. ” Como podemos imaginar que el Rey salga de sus monótonos mensajes carentes de compromiso, y pidiendo, seamos comprensivos un año mas, mientras nos muestran los comedores, sociales dando de cenar y mañana que sucede con ellos. Necesitamos un Gobierno comprometido, una Republica, porque los “belenes ” no son la solución.

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  • 5 enero, 2014 en 10:29
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    Los belenes y su paradoja en la actualidad.
    Sería bueno pensar que los cuentos son algo para recrear la imaginación de niños y adultos ,sobre todo cuándo se exponen historias con aprendizajes ,pero últimamente aparte de los plasmas para no dar la cara estos con su Gárgamel a cuestas nos quieren hacer creer que los belenes no se deben tener en cuenta si no son con rentas para los bolsillos de ellos mismos(P.Pitufos).
    Este belén representa perfectamente el mundo que nos dan una cueva como casa (desahucios)compartiendo entre una mula y un buey lo que sale del campo, y los ciudadanos alrededor ayudando como se puede que siempre es poco porque por no haber no hay nada,despues vienen los reyes con sus lacayos a decir “paciencia “”primero esta mi cadera, se van y se llevan hasta que al final salen los ciudadanos cansados,hartos y en el cuello toda la mierda.
    Vayamos señores buscando la libertad ,deseemos tener la III,no nos dejemos avasallar nuestros hijos deben vivir en PAZ y con toda la LIBERTAD.
    REPUBLICA.

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  • 6 enero, 2014 en 17:17
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    ahora que ya ha pasado el tormento festivalero, podríamos hacer algunas reflexiones para el año que viene. Las navidades son una fiesta únicamente religiosa, para los laicos queda el solsticio de invierno o las vacaciones blancas o qué se yo. Un belén en un instituto laico? impensable por coherencia, pero…Unos regalos de reyes a los niños para mantener no se qué ilusión? Menos aún ya que la fiesta de reyes es una fiesta consumista y capitalista casi más que religiosa. Un derroche de cena en nochebuena? Para celebrar qué en un pais laico? Impensable también.
    Pero apelando a la coherencia, quién es el que le va a decir a un niño que los reyes magos no existen y que de ver las luces nada, y que el turrón lo cambiamos por otra cosa, y que….? Porque, por coherencia, o jodemos todos o la mujer de vida dudosa al rio, No me puedo indignar por un belén y ver estupendamente cómo la gente se gasta lo que no tiene por que vienen los reyes. Ni siquiera un paquete de caramelos.
    Yo a los reyes lo único que les pido año tras año es que se vayan a Francia como hicieron sus abuelos y se lleven a toda su parentela de tarados. Y, hoy, siguen aquí.Para un capricho que tengo, y los reyes no me lo conceden

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  • 7 enero, 2014 en 16:17
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    En un estado aconfesional como es el nuestro, para no ofender a nadie deberian respetarse las creencias de todos y cada uno poner en su casa si así lo desea su propio belén y dejar los colegios para hacer mejores ciudadanos y no para seguir haciendo propaganda religiosa a costa de la ignorancia de la gente y de los impuestos de todos.Considero lógico y normal que en una iglesia de pongan belenes, crucifijos y toda clase de ídolos, pero en una escuela pública de un estado aconfesional es el abuso de siempre y la imposición por narices del poder. Y luego se quejan de que algunos protesten con la única forma que les queda. QUE PENA DE PAÍS.

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  • 11 enero, 2014 en 14:08
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    Somos un estado aconfesional solo en la teoría, en la practica y actualmente debido a esto que hay que no se ni como llamarlo, seguimos siendo un país católico, a lo mejor en algún momento cambian algunas…. por lo tanto no es impensable un belén en una institución pública de enseñanza.

    En cuanto al desaguisado del belén es una forma de protestar a ciertas imposiciones que a mí me parece estupenda, teniendo en cuenta que cada vez nos van dejando menos.

    Hasta el lunes en Sol

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