Manifiesto de la plataforma por la desobediencia civil

MANIFIESTO
Desde el comienzo de esta última crisis en los países “occidentales” asistimos a un aumento de la represión que va paralelo al auge de los movimientos de protesta.

En los últimos años se ha ido articulando poco a poco una contestación social que se ha visto enormemente potenciada a partir de la aparición del 15 M. Las personas, conscientes de que sus gobiernos no tienen como prioridad el bienestar de todas, sino que han situado a los mercados como epicentro de la sociedad, han optado por la única vía que permite seguir manteniendo la condición humana: la de organizarse, resistir y construir. Y lo han hecho por la vía de la desobediencia civil y la resistencia pacífica y creativa. Esta estrategia permite articular una defensa social ante la violencia que los gobiernos supuestamente democráticos están ejerciendo contra los pueblos.

El miedo del sistema ante el crecimiento de la contestación social ha llevado a plantear la modificación del Código Penal, de modo que la resistencia pacífica o la protesta se conviertan en delito y se limite el derecho de huelga. Se anuncian medidas que desvelan el carácter autoritario de gobiernos que siguen los dictámenes de instituciones profundamente antidemocráticas e inhumanas. Parece que para dar libertad al dinero hay que encarcelar a la gente.

Además de un aumento de la represión violenta, en los últimos meses estamos sufriendo una  aplicación de multas generalizadas, en muchos casos simplemente por ocupar cívica y pacíficamente el espacio público.  Agentes de la policía, que en numerosas ocasiones no llevan visible su obligatoria identificación, piden la documentación a quienes participan en manifestaciones o asambleas y posteriormente se reciben multas o sanciones administrativas de diversas cuantías. Se trata de que temamos la confrontación y de hacer crecer el miedo dentro de nosotras, de crear una idea del “otro” violento que impida crear poder colectivo. La sanción administrativa es una práctica represiva que individualiza y silencia, y que está especialmente orientada a cercenar el ejercicio de derechos fundamentales especialmente protegidos por la Constitución.

Solo en Madrid y en el entorno del 15M, fuentes de la Comisión Legal de Sol señalan que, desde el 15 de mayo de 2011 hasta el día de hoy, un total de 412 personas han sido sancionadas, a razón de 300€ de media, lo que supone una recaudación de 123.000€. A esto hay que sumarle el anuncio por parte de Delegación de Gobierno de 278 sanciones más por las movilizaciones del aniversario del movimiento 15M. De ser cierto este anuncio, el montante de sanciones entre mayo de 2011 y mayo de 2012, ascendería a 206.400€.

La justicia no es patrimonio de unos pocos. En muchos lugares del mundo, precisamente a resultas de la propia injusticia vivida y reafirmada por los gobiernos, las personas, alzando la voz democrática, se adueñan de la política para poder dotarse de justicia social. Es legítimo resistir ante la pérdida de derechos impuesta por los mercados. La justicia debería penalizar la violencia contra las personas y garantizar condiciones de vida dignas; por ello, construir alternativas y enfrentarse pacíficamente a un sistema que le ha declarado la guerra a las personas y a la naturaleza es absolutamente legítimo y necesario. Abordar colectivamente la represión es fundamental para seguir alimentando un movimiento que solo pide sociedades y economías cuyo objetivo principal sea el bienestar de las personas y la justicia.

Es necesario denunciar públicamente las dinámicas represivas que se están generando y abordar con imaginación y solidaridad las consecuencias que tienen.

Por ello, hacemos un llamamiento a sumarse a esta plataforma, cuyo fin es la denuncia pública de la criminalización y el impulso de la desobediencia civil, entendiendo esta como el incumplimiento de leyes, normas e imposiciones que se consideran injustas en sí mismas. La desobediencia civil revela el conflicto existente entre la legalidad impuesta y su legitimidad y justicia. Si somos el 99%, es obvio que tenemos un amplio patrimonio de inteligencia, creatividad, recursos y fuerza para no dejarnos amedrentar. La convicción de tener razón nos ayuda.

http://plataformaporladesobedienciacivil.wordpress.com

3 thoughts on “Manifiesto de la plataforma por la desobediencia civil

  • 5 enero, 2013 en 13:44
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    ME SUMO A LA PLATAFORMA Y HARÉ TODO LO QUE ESTE EN MI MANO PARA QUE OTRAS PERSONAS LO HAGAN. SOLAMENTE LA LUCHA CONTRA LA INJUSTICIA Y LA UNIDAD DE LOS CIUDADANOS CONSCIENTES NOS HARÁN SALIR DEL MOMENTO HISTÓRICO QUE ESTAMOS VIVIENDO DEBIDO A LA CORRUPCIÓN Y LA MALA ADMINISTRACIÓN DE UNA CLASE POLÍTICA QUE EN LINEAS GENERALES DEJA MUCHO QUE DESEAR. CONTRA EL EURO POR RECETA QUE ES UN REPAGO INSUMISION TOTAL Y ABSOLUTA.

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  • 5 febrero, 2013 en 21:27
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    Para empezar, totalmente de acuerdo con el contenido del manifiesto. Creo que se podría haber dicho lo mismo de forma más sencilla e incluso más breve. Me gustan las referencias a la desobediencia civil. Aun cuando sólo fuera una forma de comportamiento (negarse a obedecer una ley injusta)ético, ya valdría la pena pregonarla. También nos interesa el poder político de la desobediencia civil, pero esa fuerza hay que programarla, difundirla, situarla en el contexto y convertirla en pedagogía política y -algo que se nos suele olvidar- asumir pública y abiertamente las consecuencias de la desobediencia. Qué curioso, Ética y Política de la mano contra la injusticia.

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  • 8 abril, 2013 en 10:45
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    Existen leyes injustas: ¿debemos estar contentos de cumplirlas, trabajar para enmendarlas, y obedecerlas hasta cuando lo hayamos logrado, o debemos incumplirlas desde el principio? Las personas, bajo un gobierno como el actual, creen por lo general que deben esperar hasta haber convencido a la mayoría para cambiarlas. Creen que si oponen resistencia, el remedio sería peor que la enfermedad. Pero es culpa del gobierno que el remedio sea peor que la enfermedad. Es él quien lo hace peor. ¿ Por qué no está más apto para prever y hacer una reforma? ¿ Por qué no valora a su minoría sabia? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no estimula a sus ciudadanos a que analicen sus faltas y lo hagan mejor de lo que él lo haría con ellos? ¿Por qué siempre crucifica a Cristo, excomulga a Copérnico y a Lutero y declara rebeldes a Washington y a Franklin? Uno pensaría que una negación deliberada y práctica de su autoridad fue la única ofensa jamás contemplada por su gobierno, o si no, por qué no ha asignado un castigo definitivo, proporcionado y apropiado? Si un hombre que no tiene propiedad se niega sólo una vez a rentar nueve chelines al Estado, es puesto en prisión por un término ilimitado por ley que yo conozca, y confinado a la discreción de aquellos que lo pusieron allí; pero si le roba noventa veces nueve chelines al Estado, es pronto puesto de nuevo en libertad.
    Un párrafo del artículo Desobediencia civil por Henry David Thoreau. Este escrito es de 1846 más o menos.

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