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Pensando qué sociedad queríamos descubrimos a , ni hombre ni yayo, sino mujer que con pedagogía te hace ver lo esencial

Queridas compañeras activistas, personas de nuestro movimiento y de tantos otros, descubiertas en nuestras calles, admiradas, admirables trabajadoras por el bien común; no queremos terminar el año sin  un llamamiento de futuro que ya comentó (figura el comentario completo más abajo) nuestro Yayo Ovidio en 2013:  “Frente al poder hay que contener la rabia para utilizar la imaginación y la inteligencia”.

Reponemos hoy parte de una entrada en nuestra web, escrita en 2013 pero candente ahora en que se inicia un año con zancadillas legales ilegítimas, con la tercera forma de criminalizarnos que es la judicialización:

“Rechazamos abiertamente las actuaciones policiales, propagandísticas y judiciales, que solo persiguen generar miedo entre la ciudadanía, que golpeada sin piedad por una crisis provocada por la desmedida ambición de unos pocos, manifiesta abiertamente su protesta, en un pacífico ejercicio de sus derechos fundamentales.

La criminalización consiste en  la asociación de la protesta social al delito y a las personas que protestan a delincuentes y puede asumir tres formas: la represión física, la judicialización y la producción simbólica del discurso que naturaliza este tipo de asociación a través de los medios.

La política de criminalización de los movimientos sociales y ciudadanos, supone diversos grados de control y represión que conllevan otras tantas estrategias mediáticas, policiales y judiciales. Para llevar a cabo estás políticas de criminalización, el gobierno no ha tenido empacho en “forzar la ley” para legitimar, entre otras muchas cosas, las identificaciones injustificadas o detenciones aleatorias, la prohibición de concentraciones y manifestaciones pacíficas, la sanción de la resistencia pasiva o la fiscalización de las redes sociales. Todas ellas medidas de dudosa legitimidad democrática, escaso amparo constitucional

Nos estamos encaminando a un sistema de “estado policial” donde los derechos fundamentales, políticos y ciudadanos serán furibundamente atacados. El ciudadano descontento y reivindicativo, pasa a ser directamente un “enemigo” al que hay que neutralizar.

Actualmente y durante los próximos meses vamos a asistir a un incremento de la repression y criminalización de los movimientos sociales con el fin de abortar la expresion de cualquier disidencia.

En el momento que no permiten el disenso y el ejercicio de las divergencia tan esenciales a las democracias. “Alguien termina por decidir por nosotros lo que es el bien común”.

Además, se crecen al ver que no se actua contra estas injusticias, con lo que les podrían seguir las detenciones nocturnas previa patada en la puerta, las desapariciones de la ciudadanía resistente, …….”

 

 

 

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2 Comentarios hasta el momento.

  1. Yayovi dice:

    Me dejan muy inquieto esos puntos suspensivos, ese discurso sin acabar. Ciertamente vivimos un momento complejo y aunque no sabemos qué pasará dentro de unos años, lo cierto es que la historia, al menos la historia de España va a dar un giro. Y digo la de España porque se juntan una transición no tan modélica como parecía, una escasa cultura democrática, un conocimiento hasta detalles insospechados de la corrupción, el clientelismo, el nepotismo y en definitiva el caciquismo (forma tradicional de gobierno en España), que si bien en otros momentos fueron más o menos tolerados, la crisis nos ha hecho ver que lo que se está llevando el político, el cacique o el sobrino el parte del dinero, que yo pago y que ahora no da para mantener la sanidado la educación. El paro y la situación económica desesperada de cada vez sectores más amplios de población hace que las cosas no se puedan mantener así por mucho tiempo aumente o no la represión.
    Lo cierto es que si el gobierno no deja cauces para la legítima protesta, la protesta seguirá y ahí depende del camino que tomemos para que esta crisis se convierta en un cambio de mentalidades que lleve consigo un cambio de actitudes, de visión del mundo y en definitiva un cambio del sistema político. No es tarea de un trimestre y la habilidad de los gobiernos de manipular la información y dosificar la violencia puede ponernos en apuros si caemos en la tentación de responder a su sofisticado engranaje de represión con unos cuantos adoquines arrancados de la calzada. Frente al poder hay que contener la rabia para utilizar la imaginación y la inteligencia. Otro día más.